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Capítulo 6 Clase 2

02 Abr

6.2.1 Tipos de movimientos gastrointestinales: peristálticos y antiperistálticos

6.2.2  Motilidad gastrointestinal

6.2.3  Mecanismo del flujo sanguíneo a contracorriente en las vellosidades.

6.2.4  Control nervioso del flujo gastrointestinal.

TIPOS DE MOVIMIENTOS GASTROINTESTINALES: PERISTÁLTICOS Y ANTIPERISTÁLTICOS

En el colon se producen movimientos peristálticos de baja frecuencia, los que cada cierto tiempo se hacen más rápidos e impelen las materias fecales hacia el recto. Su frecuencia se acentúa especialmente después de haber comido, debido a un mecanismo reflejo por el cual la contracción del estómago estimula el vaciamiento del colon.

La defecación o eliminación de las heces se realiza en parte de manera voluntaria e involuntaria. Es voluntaria debido a la contracción de los músculos de la pared abdominal y del diafragma, y a la relajación del esfínter externo del ano; y es involuntaria pues depende de la relajación del esfínter interno del ano y de la contracción del intestino grueso y el recto, que impulsan las heces hacia el ano.

La distensión del recto y el estímulo resultante de los nervios de sus paredes es lo que despierta el deseo de defecar. Pero si este aviso no se toma en cuenta, el recto se adapta al nuevo tamaño, reduciéndose el estímulo hasta desaparecer.

MOTILIDAD GASTROINTESTINAL ·

Dos modelos fundamentales de motilidad se producen en el tubo digestivo:

  • Propulsión: los  alimentos se debe propulsar por la longitud del tubo digestivo para  someterse a la serie secuencial de procesos implicado en el metabolismo y la absorción. El tipo  principal de motilidad de propulsión, visto en el esófago e intestino delgado-peristalsis – un anillo de la contracción muscular aparece en el lado oral del bolo y se mueve hacia el ano, para propulsar el contenido del lumen en esa dirección; como el anillo se mueve, el músculo en el otro lado del área dilatada se relaja, para facilitar el pasaje suave del bolo.
  • Mezcla: si  las materias ingeridas se  propulsaron simplemente por el tubo digestivo, la digestión y la absorción serían muy pobres, porque las enzimas digestivas no se mezclarían adecuadamente      con la ingesta y el bolo no entraría en contacto con las  células  epiteliales que absorben los      alimentos nutritivos. Contracciones segmentarias son un tipo común de mezclar especialmente en el intestino delgado – los anillos de  segmentación en la contracción cortan y mezclan la ingesta. La contracción que alterna con la relajación del músculo longitudinal en la pared del intestino proporcionan también una mezcla efectiva de su contenido.

MECANISMO DEL FLUJO SANGUINEO A CONTRACORRIENTE EN LAS VELLOSIDADES.

La mayor parte del oxígeno sanguíneo difunde desde las arteriolas hacia las vénulas adyacentes, sin pasar por los extremos de las vellosidades.

La falta de oxígeno en los extremos de las vellosidades puede ser tan intensa que la punta o la totalidad de la vellosidad sufra una isquemia que puede causar su necrosis o desintegración.

Por esta razón se observa la atrofia de las vellosidades con una disminución de la capacidad absortiva del intestino.

CONTROL NERVIOSO DEL FLUJO GASTROINTESTINAL.

La estimulación del estómago y de la porción inferior del colon por los nervios parasimpáticos aumenta el flujo sanguíneo local y la secreción glandular.

La estimulación simpática ejerce un efecto directo sobre el tubo digestivo y provoca una vasoconstricción intensa de las arteriolas y disminución del flujo sanguíneo.

Los mecanismos vasodilatadores metabólicos locales desencadenados por la isquemia contrarrestan los efectos de la vasoconstricción simpática con la re dilatación de las arteriolas lo que facilita el retorno del flujo sanguíneo necesario para la nutrición de las glándulas y los músculos gastrointestinales.

El descenso del flujo gastrointestinal regulado por el sistema nervioso, resulta esencial cuando otros órganos necesitan una mayor perfusión sanguínea.

Cuando todos los tejidos vitales corren peligro de muerte celular por falta de aporte sanguíneo, la estimulación simpática puede reducir la circulación asplácnica por varias horas.

También produce una vasoconstricción de las voluminosas venas intestinales y mesentéricas y el volumen de estas venas disminuye y se desplaza hacia otras regiones de la circulación.

En el shock hemorrágico y en otros estados de volumen bajo, este mecanismo llega a proporcionar hasta 200 a 400 ml adicionales de sangre para ayudar a mantener la circulación general.

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